La inflación durante abril fue de un 2,6%, una cifra que coincide con las previsiones que manejaban los analistas del mercado financiero.
Según el último reporte emitido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la división que experimentó el incremento más severo a lo largo de este periodo fue Transporte, con una aceleración del 4,4% provocada de forma directa por el ajuste en los valores de los combustibles, un fenómeno de arrastre que persistió aun cuando YPF resolvió aplicar un congelamiento sobre los surtidores. Paralelamente, los indicadores sociales revelaron que la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total sufrieron incrementos mensuales del 1,1% y del 2,5%, respectivamente.
Con esta última actualización correspondiente al cuarto mes del año, el costo de vida acumulado en el primer cuatrimestre se elevó al 12,3%. Este porcentaje implica un revés para las proyecciones gubernamentales, dado que en apenas cuatro meses se superó la pauta total del 10,1% que la administración nacional había fijado para todo el año en el Presupuesto. En la comparación interanual, sin embargo, el índice inflacionario exhibió su segunda retracción consecutiva al posicionarse en un 32,4%. Al analizar el comportamiento interno del indicador, los valores Regulados traccionaron el índice general con una suba cercana al 5% por el impacto en las tarifas eléctricas y de transporte, mientras que la inflación núcleo cedió hasta el 2,3% y los productos Estacionales no mostraron variaciones de peso debido a que las alzas por el recambio de temporada en indumentaria se compensaron con abaratamientos estacionales en frutas y turismo.
En el mapa geográfico del país, el comportamiento de los precios mostró realidades heterogéneas según cada región. En el Gran Buenos Aires la mayor presión sobre los hogares provino del segmento de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, impulsado por nuevas resoluciones y decretos en los servicios de luz y los contratos de locación. Por el contrario, en las regiones del Noroeste, Noreste y Pampeana el mayor impacto mensual se concentró en la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas, mientras que en la Patagonia y Cuyo la mayor incidencia estuvo ligada directamente al transporte. Desde el sector de las consultoras privadas ponderaron el rol de la carne, cuyo incremento promedio fue de apenas el 0,7%, actuando como un ancla fundamental para que el rubro alimenticio general cerrara en un moderado 1,5%.
De cara a lo que depara el mes de mayo, la mirada de los especialistas sugiere que la tendencia hacia la moderación podría consolidarse, ubicando las nuevas estimaciones en torno al 2,2%. Los analistas coinciden en que factores clave como la conclusión de los picos estacionales en educación y vestimenta, la estabilidad del tipo de cambio —que oscila en la banda de los $1350 a $1400— y la contención en los alimentos de alta frecuencia sostendrán este rumbo descendente. No obstante, las advertencias económicas persisten respecto a las bases del programa oficial: señalan que el actual proceso de desinflación descansa principalmente sobre el fuerte sesgo contractivo del Banco Central y el Tesoro, advirtiendo que la falta de reglas permanentes en la política monetaria y la baja demanda de dinero representan los principales focos de riesgo estructural para la sustentabilidad del esquema en el mediano plazo.



