El sector panadero de la provincia de Jujuy ha comenzado a implementar un nuevo esquema de valores sugeridos que entró en vigencia a partir del primero de junio.
Desde el Centro de Industriales Panaderos se impulsó una nueva lista de precios de referencia para orientar al sector, aunque la aplicación final dependerá del criterio de cada comercio. Según explicó Luis Cucchiaro, referente de la Cámara Industrial de Panaderos, la medida responde directamente al encarecimiento que sufrieron los insumos básicos en las últimas semanas. La bolsa de harina sufrió un salto significativo al pasar de $13.000 a casi $18.000, mientras que las materias grasas subieron entre un 20% y un 25%, a lo que se suma el impacto de las tarifas de servicios públicos, que acumulan un alza superior al 100% en el último año.
A pesar de la difusión de estos nuevos parámetros económicos, desde el sector aclararon que se realizarán los mayores esfuerzos posibles para amortiguar el impacto en el bolsillo de la población. Cucchiaro señaló que muchos establecimientos optarán por absorber una parte de los costos operativos en lugar de trasladar la totalidad de los aumentos a las góndolas, reconociendo la compleja situación financiera que atraviesan los clientes. Bajo el nuevo esquema sugerido, el kilo de pan francés se posiciona en $2.400, mientras que variantes como el pan galleta y el miñón se ubican en $4.700. El pan negro se estableció en $5.500, el pan con grasa o bizcochos en $7.000, las especialidades en $11.300 y las facturas alcanzaron un valor de $11.100 por docena o $1.200 la unidad. El listado también incluye el paquete de seis unidades de pan de viena a $1.900, el de hamburguesa a $2.600, el pan rallado y el sandwichero a $5.000 el kilo, las prepizzas a $1.900, la torta parrilla a $5.400 y las mini facturitas a $13.900 el kilo.
Más allá de las dificultades asociadas a los costos de producción, los panaderos locales coinciden en que la verdadera problemática que amenaza la sustentabilidad de los negocios es la marcada disminución en los niveles de venta. Esta retracción del consumo doméstico ha puesto en jaque a la actividad comercial de la región, derivando incluso en el cese de actividades de locales históricos y sumándose a la preocupación generalizada por el cierre de comercios y el incremento de despidos en la provincia. El referente sectorial analizó que, si bien el escenario macroeconómico actual ofrece ciertos aspectos positivos como una mayor previsibilidad, estabilidad en los precios generales y un abastecimiento normalizado de mercadería, la falta de capacidad de compra por parte de la ciudadanía impide una reactivación genuina de las ventas.
Por último, los representantes de la industria panadera alertaron sobre el serio perjuicio que ocasiona el avance de la informalidad laboral y comercial en el territorio jujeño. La proliferación de panificadoras que operan al margen de las normativas vigentes, omitiendo el pago de cargas impositivas y manteniendo personal no registrado, representa una competencia desleal y sumamente desigual para aquellos empresarios que sostienen sus estructuras bajo el cumplimiento estricto de todas las obligaciones legales. Este panorama de clandestinidad, combinado con el estancamiento del consumo y la presión de las tarifas, configura un escenario sumamente desafiante para el sostenimiento de los puestos de trabajo formales en el sector.



