A pesar de la desaceleración observada en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), los ingresos del sector formal volvieron a quedar rezagados durante mayo.
De acuerdo con las cifras oficiales difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los sueldos registrados experimentaron una suba promedio del 1,8% frente a un costo de vida que marcó un 2,1%, revirtiendo de este modo el leve repunte registrado el mes previo y acumulando su octava retracción en un período de nueve meses. Las estimaciones privadas sobre la base de datos públicos indican que, desde el inicio del ciclo descendente en septiembre, la capacidad adquisitiva de los trabajadores acumuló una merma del 4,2%.
El comportamiento dispar según la jurisdicción y la naturaleza del empleo expone matices en la evolución salarial del quinto mes del año. Mientras que los trabajadores de las firmas privadas registraron un ajuste del 2%, el sector público promedió un alza del 1,5%, diferenciándose entre los empleados de la administración nacional, que percibieron una mejora del 1,9%, y los de los estados provinciales, cuyos aumentos alcanzaron el 1,4%. En el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, los privados ajustaron un 12,3% y los estatales un 13,7% frente a una inflación del 14,7%, lo que significó un retroceso real del 2,1% para el ámbito privado y del 0,9% para las dependencias públicas.
Al analizar las variaciones interanuales y los contrastes históricos de más largo aliento, el impacto sobre las remuneraciones resulta todavía más severo. Según reportó el Instituto Argentina Grande (IAG), en los últimos doce meses la erosión del poder de compra en el Estado nacional alcanzó un 7,3%, al tiempo que en las provincias fue del 3,2% y en el segmento privado del 2,9%, consolidando un deterioro promedio del 3,4% para todo el universo formal. Asimismo, la comparación respecto del inicio de la gestión del presidente Javier Milei revela que los ingresos en el sector privado descendieron un 3,6% real, mientras que en la esfera pública la caída llegó al 17,8%, situando la masa salarial registrada un 8,7% por debajo de los valores vigentes en noviembre de 2023.
A este escenario de contracción de los ingresos reales se le suma la continua fragilidad del mercado laboral, que en abril anotó su undécima baja consecutiva y se posicionó en su punto más bajo en cuatro años. Según los registros desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), durante ese mes se destruyeron 28.736 puestos de trabajo formales, explicados por la pérdida de 11.673 empleos en el sector privado y bajas en el trabajo independiente. Desde finales de 2023 a la fecha, se contabiliza la supresión de 329.667 empleos asalariados y un recorte de 576.033 inscriptos entre autónomos y monotributistas, este último segmento fuertemente condicionado por la reestructuración del monotributo social y la quita de aportes estatales a las obras sociales.



