La plataforma financiera Mercado Pago atraviesa un severo cuestionamiento en los tribunales comerciales de la Capital Federal a raíz de una demanda por presuntos cobros desmedidos de intereses.
La controversia legal cobró fuerza a partir del reclamo formal planteado por dos clientas de la aplicación, quienes denunciaron haber sido expuestas a recargos desproporcionados. Tras auditar las operaciones, la Asociación de Consumidores Financieros de la República Argentina (ACFRA) determinó que las tasas efectivas aplicadas por la compañía fundada bajo la órbita de Mercado Libre S.R.L. superaron el 1.300% en términos anuales.
La presentación judicial quedó radicada ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 24 de la Ciudad de Buenos Aires bajo el patrocinio del letrado Diego Espasandín, titular de ACFRA. La acción persigue de manera central que el Fuero Comercial audite en detalle los esquemas de financiamiento aplicados por la firma, declarando la nulidad de las cláusulas que permitieron tales importes y ordenando la devolución de los montos que hubiesen sido debitados fuera de las regulaciones vigentes o la equidad contractual.
Más allá del perjuicio padecido por las dos usuarias firmantes, la estrategia letrada apunta a lograr un impacto colectivo de alcance masivo. La entidad civil fundamentó la necesidad de que la sentencia tenga un efecto extensivo que alcance a otros clientes atrapados en situaciones similares. Según las proyecciones y bases de datos que maneja la organización, la resolución definitiva de este litigio podría repercutir directamente sobre alrededor de siete millones de usuarios dentro del territorio argentino, contemplando la revisión sistemática de los recargos practicados a lo largo de los últimos tres años.
Esta ofensiva legal contra el gigante del pago digital se da en un contexto crediticio fuertemente tensionado por la escalada del incumplimiento en el sistema bancario e intermediarios no bancarios. De acuerdo a análisis del Banco Provincia, la mora viene mostrando una curva ascendente motivada por la combinación de un despliegue inicial de créditos y la caída del poder adquisitivo en los hogares. En ese marco, las instituciones han estado amortiguando las pérdidas por créditos incobrables —que en el caso del sistema bancario tradicional rozaron los $16,1 billones— con los ingresos procedentes de los elevados rendimientos de los intereses netos.
En ese panorama de recargo generalizado de costos para los deudores, los instrumentos de financiación personal mostraron rendimientos extremadamente distorsionados frente a los indicadores inflacionarios de la economía. Análisis privados del mercado revelaron que la Tasa Efectiva Anual (TEA) media aplicada en préstamos personales ronda cerca del 89%, un umbral que sobrepasa con creces el ritmo inflacionario del último año, fijado en un 33,8%. La contienda judicial iniciada pone de relieve la vulnerabilidad de amplios sectores que debieron apelar al crédito para cubrir contingencias cotidianas, quedando a merced de gravámenes financieros de muy difícil sostén.



