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Más del 50% de los adolescentes no logra proyectar su futuro laboral 

Más del 50% de los adolescentes no logra proyectar su futuro laboral 
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La capacidad de planificación a largo plazo entre los jóvenes argentinos ha sufrido un deterioro sin precedentes en los últimos años.

Según se desprende de un análisis del informe “¿Cómo imaginan los adolescentes su futuro laboral?”, basado en las pruebas PISA 2022, el 52% de los estudiantes de 15 años manifiesta una incapacidad total para proyectar qué ocupación ejercerán en su adultez. Este indicador resulta alarmante al compararse con los registros de 2018, cuando la incertidumbre apenas alcanzaba al 22% de los alumnos, lo que representa un incremento de 30 puntos porcentuales. Además, la cifra posiciona a la Argentina significativamente por encima del promedio de indecisión juvenil de los países de la OCDE, que se sitúa en un 39%.

Este fenómeno de desorientación generacional no es uniforme y expone profundas brechas socioeconómicas y académicas. El estudio revela que la falta de metas claras se agudiza en los sectores más vulnerables: casi 6 de cada 10 adolescentes pertenecientes al quintil de ingresos más bajo no logran imaginar su futuro profesional, frente al 39% de los sectores más favorecidos. Asimismo, existe una correlación directa con el desempeño escolar, ya que el 56% de quienes no alcanzan los niveles mínimos en áreas como Matemática padecen esta incertidumbre, mientras que entre los alumnos con mejores resultados académicos la cifra desciende al 38%.

La desconexión entre el sistema educativo y el mundo del trabajo es otro de los puntos críticos señalados por especialistas. A pesar de que el 85% de los egresados aspira a continuar estudios superiores, se observa una «paradoja laboral»: mientras el desempleo juvenil triplica al de los adultos y el 60% de los jóvenes trabaja en la informalidad, las empresas manifiestan dificultades para hallar perfiles adecuados. El escenario se ve agravado por un sistema que no termina de preparar a los estudiantes para las demandas actuales, donde la inteligencia artificial podría reemplazar tareas rutinarias, obligando a los futuros trabajadores a refugiarse en habilidades blandas como la adaptabilidad y el trabajo en equipo, competencias que hoy no parecen estar garantizadas por la formación secundaria básica.

Finalmente, el informe destaca una preocupante concentración en las aspiraciones de quienes sí logran definir una meta. El 60% de los jóvenes argentinos se agrupa en solo diez ocupaciones tradicionales, con una marcada diferencia de género: las mujeres se inclinan mayoritariamente por medicina, psicología y abogacía, mientras que los varones prefieren el deporte, la ingeniería y la informática. Esta falta de diversidad vocacional, sumada a un contexto de fragilidad económica donde el 67% de los chicos de menores recursos cree que su futuro está condicionado por la economía, plantea un desafío urgente para las políticas públicas. La reconstrucción del puente entre la escuela y el empleo formal aparece como la única vía para transformar esta incertidumbre generacional en proyectos de vida sólidos y alcanzables.

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