Un tornado azotó el departamento de Aude, en el suroeste francés, provocando estragos sin precedentes a su paso.
La pequeña localidad de Pomas quedó virtualmente en ruinas tras ser impactada de noche y en menos de tres minutos por dos tornados devastadores. De las 476 viviendas del pueblo, 300 resultaron totalmente destruidas, obligando a una evacuación masiva de sus 1.000 habitantes. El saldo provisional da cuenta de 43 personas heridas, incluyendo a dos en estado de suma gravedad, además de una mujer embarazada que sufrió lesiones tras el colapso parcial de su vivienda.
El impacto en la infraestructura pública de Pomas es total a escasos días del inicio del ciclo lectivo. El fenómeno no sólo arrasó con urbanizaciones enteras, sino que destruyó por completo la escuela, la guardería municipal y el edificio del ayuntamiento. Pese al panorama desolador, el alcalde Hervé Giné calificó como un milagro el hecho de que no se registraran víctimas fatales, recordando que momentos antes del evento un grupo de diez jóvenes se hallaba reunido en el centro juvenil. Las autoridades locales estimaron de forma preliminar que el remolino alcanzó un nivel de intensidad de entre 2 y 3 en una escala de 0 a 6.
Aunque los servicios meteorológicos habían advertido sobre la aproximación de un sistema frontal con vientos intensos y granizo, el desarrollo simultáneo del tornado dentro de una supercélula tomó por sorpresa a la población cerca de las 17:30. El temporal estuvo acompañado de fuertes precipitaciones —registrándose hasta 35,1 milímetros en una hora en zonas adyacentes como Montolieu— y granizos de entre 3 y 5 centímetros de diámetro, impulsados por ráfagas que superaron los 117 km/h en Arquettes-en-Val. Al menos 120 efectivos de emergencia se desplegaron en el área para iniciar las tareas de limpieza, mientras los damnificados eran alojados en un complejo vacacional vecino.
Las repercusiones de la inestabilidad atmosférica se extendieron por la región de Occitania y el departamento de Bouches-du-Rhône. En Saint-Martin-de-Crau, la tormenta causó el colapso de un sector de 50 metros cuadrados del techo en un depósito de Amazon, obligando a evacuar a 140 trabajadores. El temporal dejó a más de 2.800 hogares sin energía eléctrica, provocó caídas de árboles, cortes en líneas de alta tensión en Saint-Paul-lès-Durance e importantes demoras y cancelaciones de vuelos en aeropuertos clave como París, Marsella, Toulouse, Niza y Burdeos. Las alertas pasaron de naranja a amarilla durante la noche, focalizándose el riesgo para las siguientes horas en la isla de Córcega antes de la partida del frente hacia Italia.



