Un trascendental hallazgo en la cordillera de los Andes promete reconfigurar la minería global tras confirmarse la existencia de una masa colosal de metales preciosos e industriales en el distrito binacional Vicuña, ubicado exactamente en la frontera entre Argentina y Chile.
De acuerdo con las recientes estimaciones presentadas en conjunto por las compañías mineras Lundin Mining y BHP, el complejo que agrupa a las áreas de exploración Filo del Sol y Josemaría se posiciona como uno de los reservorios de cobre, oro y plata no desarrollados más vertiginosos del planeta.
El estudio técnico presentado por las empresas detalla que los recursos medidos e indicados del yacimiento suman aproximadamente 13.000.000 de toneladas de cobre, 32.000.000 de onzas de oro y 659.000.000 de onzas de plata. Asimismo, las proyecciones basadas en recursos inferidos amplían de forma sustancial estas cifras, alcanzando los 25.000.000 de toneladas de cobre, 49.000.000 de onzas de oro y 808.000.000 de onzas de plata, lo cual evidencia un margen de crecimiento significativo a medida que avancen las prospecciones en la zona.
La formulación de este nuevo balance geológico requirió el análisis detallado de más de 400 perforaciones exploratorias que permitieron comprobar la continuidad de la mineralización hacia zonas de mayor profundidad. En relación con este avance, Jack Lundin, máximo directivo de Lundin Mining, calificó el descubrimiento de Filo del Sol como uno de los sucesos más destacados de los últimos 30 años, remarcando su capacidad para transformarse en una explotación a cielo abierto caracterizada por contar con uno de los niveles de ley de cobre más elevados del mercado mundial.
A pesar del extraordinario potencial económico, la concreción del proyecto minero enfrenta severas dificultades derivadas de su ubicación geográfica, situada a cerca de 5.000 metros de altitud sobre el nivel del mar. La hostilidad del clima andino, las complejidades para el despliegue logístico y la construcción de infraestructura representan los mayores desafíos operativos. A esto se le añaden los cuestionamientos planteados por agrupaciones ambientalistas, que advierten sobre los riesgos potenciales que este tipo de emprendimientos de gran escala podría representar para las reservas hídricas y las zonas periglaciares protegidas de la región.



