Con el objetivo de inyectar liquidez y reactivar la oferta de préstamos para la vivienda, el Poder Ejecutivo presentó una estrategia financiera enfocada en la colocación de depósitos estatales a largo plazo.
La medida contempla la realización de subastas dirigidas a las instituciones bancarias utilizando recursos provenientes del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), de manera que las entidades cuenten con el capital necesario para otorgar financiamiento inmobiliario indexado a la evolución de la inflación.
Durante una presentación oficial realizada en la sede de la cartera económica, el Ministro Luis Caputo explicó los alcances de este mecanismo acompañado por directivos del Banco Central, del BICE y del propio FGS. El programa proyecta licitar un total de dos billones de pesos estructurados en tramos de $200.000.000.000. Las entidades financieras podrán captar estas colocaciones a plazos de uno o cinco años, bajo un esquema en pesos ajustables por UVA más un diferencial de tasa. Los bancos participantes tendrán la obligación de destinar la totalidad de los fondos captados a créditos para la compra, edificación, ampliación o remodelación de primeras viviendas en un plazo no mayor a 90 días.
Para garantizar la efectividad del plan y evitar distorsiones, el Banco Central implementará un régimen de monitoreo estricto sobre los bancos adjudicatarios. En cuanto a las condiciones para los solicitantes finales, se estableció que las operaciones tendrán un plazo mínimo de 15 años y un tope prestable de 150.000 UVA por cliente, con una tasa de interés máxima fijada en UVA más 7,50%. La efectividad y recepción del mercado se pondrá a prueba en los próximos días con la puesta en marcha de la primera subasta piloto.
Esta iniciativa busca resolver una falencia histórica del sistema bancario local: el descalce entre los depósitos a corto plazo y la necesidad de financiamiento a largo plazo que requieren las operaciones inmobiliarias. Desde la conducción económica remarcaron que el volumen de crédito para la vivienda en el país representa un porcentaje significativamente menor en comparación con otros mercados de la región y del mundo, atribuyendo este rezago a décadas de inestabilidad macroeconómica y falta de confianza en la moneda. Según los datos oficiales presentados, las colocaciones en este segmento han comenzado a mostrar signos de recuperación gradual, y la nueva liquidez aportada por el FGS apunta a acelerar dicha tendencia.



