El panorama laboral formal de la Argentina continúa registrando signos alarmantes de fragilidad, manteniéndose desligado de las señales de reactivación que exhiben algunos componentes de la actividad económica.
Un reciente análisis del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), perteneciente al Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires, detalló que el empleo asalariado registrado en el sector privado anotó en julio su decimocuarto mes consecutivo en terreno negativo, tras desprenderse de 13.000 puestos en ese período, lo que supuso un repliegue del 0,2%. Asimismo, al considerar el trabajo asalariado registrado en su totalidad, la merma fue de 9.000 plazas durante el séptimo mes del año, profundizando la sangría luego de la baja de 13.000 vacantes observada en junio.
Desde una perspectiva de mediano plazo, el balance general evidencia la destrucción de 266.000 empleos formales en el ámbito privado a partir de noviembre de 2023, implicando un recorte general superior al 4%. Esta dinámica contractiva contrasta de forma notable con el desempeño de la economía en su conjunto, la cual, aún acumulando un retroceso del 4,1% a lo largo del presente año, se sitúa un 2,2% por encima de los niveles que presentaba a finales de 2023. De acuerdo con las cifras recopiladas por el informe de la casa de altos estudios, este repliegue progresivo ha hecho retrotraer el volumen total de trabajadores privados en blanco a guarismos equiparables a los de abril de 2022, exponiendo la seria dificultad del mercado de trabajo para acoplarse al ritmo general de la economía.
A nivel sectorial, el rubro mercantil y la actividad industrial se afianzan como las ramas más castigadas por la supresión de puestos de trabajo, en un proceso sostenido que no detiene su marcha desde septiembre de 2025. Por el lado de la construcción, tras atravesar un primer tramo del año signado por la inestabilidad, padeció en julio un achicamiento mensual del 0,6%, convirtiéndose en el indicador negativo más pronunciado para este segmento desde marzo del año pasado. En sentido opuesto, la minería logró anotar un repunte del 0,4% en su nómina salarial, encadenando tres meses con signo positivo, aunque en el balance interanual aún arrastra un sesgo bajista del 1,3%.
La dispersión geográfica del fenómeno muestra que la destrucción de empleo privado abarcó a 17 distritos provinciales durante el mes de julio, al tiempo que seis registraron subas y solo una jurisdicción mantuvo sus plantillas sin variaciones. Las caídas porcentuales más marcadas se localizaron en Santa Cruz, con una merma del 0,9%, seguida por Corrientes y Mendoza, ambas con una retracción del 0,7%. En tanto, la provincia de Neuquén vio interrumpida una racha de diez meses seguidos de expansión al anotar un leve descenso del 0,1%, si bien se mantiene como la de mejor comportamiento desde noviembre de 2023 con un salto del 8,9%, secundada por Río Negro con un 3,5%. Por su parte, la provincia de Buenos Aires absorbió el mayor volumen de la pérdida neta debido a su dimensión laboral, destruyendo cerca de 8.000 empleos en el período analizado.
A la contracción en la cantidad de empleos se le suma el persistente menoscabo en los ingresos de los trabajadores. La investigación conducida por los especialistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria señala que el salario mínimo ha sufrido un deterioro del 40,8% en su poder de compra desde noviembre de 2023. Este marcado descenso dejó la capacidad adquisitiva real del haber mínimo en septiembre de 2026 por debajo de los registros de 2001, previos al colapso del esquema de la convertibilidad, marcando la cota más baja desde junio de 2003. A su vez, si la comparación se realiza frente al techo histórico alcanzado en septiembre de 2011, la pérdida real escala al 67,1%, lo que significa que el valor actual representa apenas un tercio de lo que alcanzaba a adquirir en aquel momento.
Por último, en lo referente a las remuneraciones declaradas del sector privado formal, el salario medio registró una contracción real del 0,4% durante el mes de julio. No obstante, las estimaciones preliminares vinculadas a agosto sugieren una incipiente recuperación del 1,3% real, lo que ubicaría al promedio salarial privado registrado un 0,8% por encima de los parámetros vigentes en noviembre de 2023.


