El panorama productivo para las pequeñas y medianas industrias argentinas atravesó una notable contracción a lo largo del tercer trimestre de 2026, según reflejó el último reporte elaborado por la Fundación Observatorio PyME sobre una muestra de 400 firmas que representan a cerca de 16.000 establecimientos de entre 10 y 250 empleados.
En el periodo analizado, la fabricación de este segmento cayó un 11,9% en la comparación interanual y experimentó una baja del 4,7% desestacionalizada con relación al trimestre previo. Paralelamente, la plantilla ocupada retrocedió un 5,6% frente al mismo lapso de 2025 y disminuyó un 1,8% comparado con el trimestre anterior. En este marco, el 26,4% de los establecimientos debió reducir su dotación laboral, mientras que un 61,7% la mantuvo constante y solo un 11,9% concretó contrataciones, evidenciando un deterioro que coincide con los datos generales de la UIA, que reportaron una pérdida de 51.112 puestos fabriles formales en doce meses hasta julio (una baja del 4,4%), acumulando 94.923 empleos menos respecto de agosto de 2023.
La falta de indicios de recuperación afectó de forma directa las expectativas empresariales, llevando al Índice de Confianza Empresarial (ICE-PyME) a situarse en 39,9 puntos. Esta marca significó una pérdida de 3,1 puntos en términos trimestrales y de 3,7 puntos en forma interanual, convirtiéndose en el registro más desfavorable desde el tercer trimestre de 2023 y encadenando cinco trimestres seguidos por debajo de la barrera neutral de los 50 puntos. Dentro de sus componentes, la percepción sobre las condiciones presentes descendió a 30,9 puntos (tras retroceder 1,4 puntos en el trimestre y 2,3 en el año), en tanto que las expectativas hacia el año próximo bajaron a 47,5 puntos (una merma de 4,6 puntos trimestral y 5,2 interanual). La menor confianza se trasladó a las tres dimensiones evaluadas: la mirada sobre la situación del país anotó 38,2 puntos (-3,7 trimestral y -3,9 interanual), la correspondiente al sector fabril alcanzó 36,6 puntos (-2,7 trimestral y -4,4 interanual), y la relativa a la evolución de la propia firma quedó en 44,3 puntos (-3,2 trimestral y -4 interanual), sumándose a una proyección de rentabilidad para el próximo año que disminuyó a 49 puntos.
Por su parte, el Índice Anticipatorio del Ciclo de Actividad PyME (PMI) permaneció en zona contractiva por octavo período consecutivo al situarse en 44,2 puntos, mostrándose sin variantes sustanciales frente al trimestre previo y manteniendo una ligera mejora de 1,7 puntos en la comparación interanual, aunque sin alcanzar el umbral de expansión. Las cinco variables que componen el indicador se ubicaron en cifras negativas. En particular, la cartera de pedidos arrojó 43,9 puntos, donde un 38,6% de los encuestados reportó disminuciones en las órdenes recibidas, un 35,1% estabilidad y un 26,3% avances. Respecto del volumen productivo elaborado, el indicador se posicionó en 44,2 puntos, registrándose bajas en el 34,4% de los establecimientos, permanencia sin cambios en el 42,8% e incrementos en el 22,8%. A su vez, el empleo específico medido por el PMI se ubicó en 42,8 puntos, figurando entre los niveles más bajos del relevamiento.
Las decisiones de compra de insumos e inventarios, utilizadas habitualmente para anticipar los niveles futuros de actividad, exhibieron asimismo un escenario de debilidad. El componente relativo al stock de materias primas descendió a 40,6 puntos, el registro más modesto dentro del PMI. Frente a estos números, un 30,4% de las compañías industriales optó por achicar sus existencias de insumos respecto del trimestre anterior, en tanto un 58,1% las mantuvo en los mismos niveles y un 11,5% las incrementó. Desde la entidad técnica señalaron que este vaciamiento o recorte en los inventarios suele preceder a una retracción en los volúmenes de producción planificados para los períodos subsiguientes, funcionando como una señal adelantada del comportamiento industrial.
El contexto contractivo de las pymes se alinea con la dinámica general del sector manufacturero que refleja el INDEC, cuyos datos mostraron en agosto una caída interanual de la producción industrial del 3,2%, pese a haber experimentado un repunte desestacionalizado del 1,9% en relación con julio. Esa modesta mejora mensual no resultó suficiente para subsanar los retrocesos previos, de modo que durante los primeros ocho meses de 2026 la industria sumó una contracción del 2,7%, posicionándose con un 17,2% por debajo del pico histórico registrado en noviembre de 2017. El desempeño en la actividad continuó exhibiendo disparidades internas, con resultados favorables en rubros ligados a la agroindustria, la refinación de petróleo y los medicamentos, frente a contracciones marcadas en la industria textil, el calzado, la siderurgia y la maquinaria, golpeados por el decaimiento de la demanda y la competencia ejercida por las importaciones.
Ante la continuidad de estos indicadores en área negativa, el Observatorio PyME anticipó que la presentación detallada del informe correspondiente al tercer trimestre se concretará este jueves 29 de octubre, oportunidad en la que se brindarán datos complementarios respecto a la coyuntura y perspectiva de las industrias manufactureras de 10 a 250 empleados que componen esta franja del sector productivo.


