Cada 26 de mayo se celebra el Día de San Felipe Neri, fundador del oratorio de Roma.
El legado espiritual de San Felipe Neri se consolidó a través de una intensa y sofisticada labor de evangelización orientada a revitalizar la identidad de los entornos católicos de su época. Nacido en la ciudad italiana de Florencia el 21 de julio de 1515, este destacado clérigo dio sus primeros pasos en la fe bajo la tutela y formación religiosa de los frailes dominicos radicados en el célebre Monasterio de San Marcos, donde absorbió los principios teológicos que marcarían el rumbo de su existencia.
Su destino dio un giro radical a la edad de 24 años, cuando experimentó una profunda vivencia mística que lo impulsó a redefinir sus prioridades espirituales. Movido por este acontecimiento, en el año 1533 resolvió establecerse de manera definitiva en Roma, urbe donde focalizó todas sus energías en la práctica constante de la penitencia, el recogimiento de la oración y el desarrollo de diversas obras de caridad en favor de los sectores más vulnerables de la sociedad.
Hacia el año 1551, tras recibir formalmente la ordenación sacerdotal, comenzó a orientar su vocación pastoral de manera directa hacia la juventud, priorizando la asistencia y el acompañamiento de aquellos jóvenes que atravesaban situaciones de extrema necesidad. El punto cúlmine de su obra institucional se concretó en 1563 con la creación del Oratorio de San Felipe Neri, un espacio de fraternidad que congregó tanto a clérigos como a laicos con el propósito fundamental de promover el estudio, la oración comunitaria y la difusión del mensaje evangélico.



