La tensión en Medio Oriente ha experimentado un severo repunte a raíz de una serie de ofensivas militares que ponen en riesgo la tregua iniciada el pasado 17 de abril.
Por un lado, las Fuerzas de Defensa de Israel intensificaron sus operaciones en el Líbano, ejecutando un bombardeo masivo sobre Tiro —la cuarta ciudad más importante del país— que dejó al menos 14 víctimas fatales, entre ellas cinco mujeres y niños, además de un miembro del ejército libanés. De acuerdo con informes provistos por la Fuerza Aérea israelí, la incursión nocturna formó parte de una campaña mayor que alcanzó 135 objetivos del grupo Hezbollah en Tiro, la región del Bekaa y el sur libanés, destruyendo puntualmente 15 infraestructuras militares. Esta nueva arremetida responde a directivas del Primer Ministro Benjamin Netanyahu, quien expandió las maniobras tras el uso por parte de la milicia chiita de drones explosivos de fibra óptica contra sus soldados, registrándose también la muerte de un uniformado israelí en la zona fronteriza norte.
En paralelo, el escenario bélico sumó un peligroso frente directo entre Washington y Teherán en las cercanías del estrecho de Ormuz. Durante las primeras horas del jueves, las fuerzas armadas norteamericanas interceptaron y derribaron cuatro drones de origen iraní que representaban un peligro inminente en la zona marítima, lanzando además un ataque focalizado contra una estación de control terrestre en Bandar Abbas para neutralizar el despegue de una quinta aeronave. En represalia a esta acción militar efectuada cerca de su aeropuerto civil y militar, la Guardia Revolucionaria de Irán ejecutó el lanzamiento de misiles y drones hacia una base aérea de los Estados Unidos. Dicha arremetida balística encendió las alertas en el gobierno de Kuwait, cuyos sistemas de defensa aérea debieron actuar de urgencia para neutralizar los proyectiles disparados desde el territorio de la República Islámica.
Este súbito intercambio de agresiones ocurre en un momento paradójico, dado que se filtró la existencia de un principio de acuerdo diplomático de 60 días para consolidar la paz. Según una revelación del medio estadounidense Axios, ambas potencias habrían delineado un borrador marco inicial que actualmente se encuentra sujeto a la ratificación definitiva del mandatario Donald Trump. Versiones difundidas por la televisión estatal de Irán (IRNA) detallaban que el memorando preveía el restablecimiento del flujo mercantil regular en el estrecho de Ormuz en un plazo de un mes, supuestamente coordinado junto con Omán, a cambio del retiro de las tropas navales norteamericanas del Golfo y el cese del bloqueo marítimo. No obstante, las autoridades iraníes remarcaron que no efectuarán concesiones sin una verificación previa y, si bien estiman que un tratado final podría adquirir carácter vinculante ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la Casa Blanca desmintió categóricamente estas publicaciones a través de la red social X, tachándolas de falsedades e invenciones totales.
La postura oficial del gobierno norteamericano quedó clara durante una rueda de prensa de Gabinete realizada por Donald Trump en la residencia de Camp David, donde el jefe de Estado lanzó una severa advertencia a las autoridades de Omán, desestimando los reportes de cooperación con Teherán para el dominio del estrecho de Ormuz y sentenciando que dicha vía marítima permanecerá abierta bajo estricta vigilancia de Washington. Respecto a las negociaciones directas, Trump aseguró que el gobierno de Irán mantiene un ferviente deseo de pactar, aunque aclaró con firmeza que su administración todavía no está conforme con los términos y que, de no modificarse, recurrirán a finalizar el trabajo por la vía militar.
Finalmente, las repercusiones de este volátil panorama geopolítico no tardaron en trasladarse a los mercados financieros globales en plena jornada de operaciones. Tras conocerse el cruce de misiles y el derribo de los vehículos aéreos no tripulados, las principales bolsas de valores en el continente asiático reportaron caídas generalizadas en las cotizaciones de sus acciones. Al mismo tiempo, el sector energético reaccionó con volatilidad: los precios internacionales del petróleo experimentaron un alza superior a un dólar por barril, recuperándose parcialmente de la fuerte tendencia a la baja que habían registrado el día anterior, mientras que los contratos de futuros de los principales índices en los Estados Unidos mostraron leves retrocesos al iniciar la mañana.



