Mantener a un menor de edad en la Argentina demandó durante el último mes de agosto entre un 2,1% y un 2,4% más de dinero que en el período previo.
De acuerdo con las cifras oficiales elaboradas por el INDEC respecto a la valoración mensual de la canasta de crianza para la infancia y la adolescencia, este encarecimiento superó al índice general de precios, colocándose por debajo del avance registrado en las canastas básicas que marcan las líneas de indigencia y pobreza en el país.
El desglose técnico por franjas etarias expone que la manutención de los lactantes de hasta un año implicó un desembolso de $557.303 en agosto, mostrando una aceleración mensual de 2,1%. En dicho tramo de edad, la categoría de bienes y servicios fue la que encabezó las subas de valor, a pesar de que más del 66% del monto total responde formalmente al denominado “costo del cuidado”, el cual evalúa monetariamente las horas dedicadas a la atención de los infantes. Para el segmento de 1 a 3 años, el costo ascendió a $663.900 tras registrar un incremento de igual porcentaje (2,1%).
La dinámica ascendente se acentuó en los grupos con mayor edad. Las familias con menores de entre 4 y 5 años debieron destinar $567.243 mensuales, lo que significó un alza del 2,3%, mientras que la franja de niños de entre 6 y 12 años experimentó el ajuste más elevado del mes, alcanzando los $713.070 tras un salto de 2,4%. Para la confección de estas estimaciones, la entidad estadística toma como base de cálculo los insumos no alimentarios y alimentarios requeridos para el Gran Buenos Aires —de la Canasta Básica Total—, sumados al valor de las tareas de asistencia diaria, cotizadas en función de los salarios estipulados para el personal de casas particulares dentro del esquema legal vigente.
Este cuadro económico reaviva además la discusión en torno al impacto que tiene la crianza en la brecha de género y en las proyecciones demográficas de la región. Al respecto, la economista Lucía Cirmi destacó que aproximadamente un 27% de los hogares quedan bajo la responsabilidad de mujeres que crían solas, principalmente debido al recurrente incumplimiento de la obligación alimentaria por parte de los progenitores tras una separación. Frente a esta problemática y el escenario de transición demográfica, diversos especialistas remarcan la urgencia de establecer marcos de acuerdos nacionales sobre los cuidados para brindar una respuesta estructural al sostenimiento cotidiano de la niñez.



