Tras una trayectoria ascendente que se mantenía de forma ininterrumpida desde octubre de 2024 —momento en que la incobrabilidad total se ubicaba en el 1,5%, la de las familias en el 2,5% y la de las empresas en el 0,7%—, la morosidad del sector privado registró un leve freno durante junio de 2026.
Según las estimaciones anticipadas de la consultora 1816, el nivel general de irregularidad cedió del 7,7% registrado en mayo al 7,6% en junio. En los hogares, la cifra descendió del 12,8% al 12,7%, mientras que en el ámbito corporativo se sostuvo en el 3,5%.
Esta ligera mejoría técnica obedeció tanto al enfriamiento en el ritmo de crecimiento de los saldos irregulares como a una recuperación en términos reales del saldo global del crédito. Asimismo, los datos de la Central de Deudores del Banco Central reflejan que las entidades financieras incrementaron las refinanciaciones al sector privado en junio, alcanzando un nivel histórico representativo del 3,4% del crédito total a las familias y del 0,7% a las firmas comerciales, lo que ayudó a contener el avance de la mora.
No obstante este respiro en la banca tradicional, dentro del sistema de proveedores no financieros de crédito la morosidad trepó hasta el 33%. Los informes elaborados por el CEPA precisan que en el período analizado se sumaron 57.568 nuevos deudores morosos en el sistema bancario y 42.759 en entidades de crédito no financieras, acumulando un total cercano a los 5.900.000 insolventes. Por otra parte, en 18 de las 30 principales entidades financieras la mora continuó elevándose en el segmento familiar, por lo que especialistas advierten que resulta prematuro descartar nuevos incrementos.
En el marco internacional, sobre un grupo de 98 países con un Producto Bruto Interno superior a los $20.000.000.000 de dólares, la Argentina se posiciona en el lugar número 12 con mayor índice de morosidad. De acuerdo con informes recientes del Banco Central sobre estabilidad financiera, las previsiones del sistema local resultan elevadas en comparación con el resto del mundo: el saldo de crédito irregular neto de previsiones representó apenas el 1,4% de la Responsabilidad Patrimonial Computable del sistema en abril, frente a una mediana internacional del 6,5%.



