Un reciente relevamiento oficial expuso una marcada carencia en la infraestructura de los hogares argentinos al revelar que más de la mitad de los habitantes del país no cuenta con la totalidad de las prestaciones públicas esenciales.
De acuerdo con el último informe técnico difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) relativo a las condiciones de vida de la población durante la primera mitad de 2026, una amplia porción de la sociedad habita en inmuebles desprovistos de al menos una de las redes básicas de gas, agua o saneamiento.
El monitoreo, realizado en un total de 31 centros urbanos distribuidos a lo largo del territorio nacional, contabilizó a unos 15.847.000 ciudadanos afectados por este déficit, lo que representa un 52,6% de la muestra evaluada. Al trasladar estas mediciones a las unidades habitacionales, el diagnóstico precisa que alrededor de 4.819.000 viviendas —equivalentes al 47% de las estructuras analizadas— no disponen de la cobertura completa de esta suma de suministros clave.
Entre las distintas carencias relevadas, el déficit en el suministro de gas por red se posicionó como el obstáculo más extendido entre las familias encuestadas. Las cifras del ente oficial detallan que 12.219.000 personas carecen de esta conexión domiciliaria, una cifra que equivale al 40,5% de la muestra. En el análisis particular de las estructuras urbanas, sólo un 64,6% de las viviendas cuenta con el servicio regularizado, evidenciando un retroceso sostenido en la cobertura en comparación con el 67,1% que se registraba para este mismo suministro en igual período de 2023.
En lo relativo al saneamiento básico, el estudio estadístico constató que 9.258.000 habitantes se encuentran marginados del sistema público de desagües cloacales, volumen que representa el 30,7% del total de encuestados. Este panorama alcanza al 26,9% de las construcciones familiares, registrándose dentro de este segmento diversas modalidades alternativas de descarga, entre las que predominan el empleo de pozo ciego y las cámaras sépticas.
Por su parte, el acceso a la red de distribución de agua potable presentó el nivel de privación más reducido del informe, aunque continúa afectando a 3.201.000 personas, lo que supone un 10,6% de los pobladores relevados. Evaluado desde la perspectiva de la propiedad residencial, este impedimento en la provisión de agua alcanza de manera directa al 9,1% de los domicilios relevados en las principales áreas urbanas.
El cuadro general presentado por el INDEC refleja que apenas el 53% de las residencias censadas cuenta de forma simultánea con las prestaciones integrales de agua corriente, gas natural y red cloacal, albergando a aproximadamente 14.298.000 individuos. Por el contrario, el 47% restante padece la interrupción o ausencia de por lo menos uno de estos recursos vitales, impactando negativamente en la calidad de vida de más de la mitad del grupo poblacional estudiado.


