El Gobierno Nacional reglamentó el Decreto 139/2026, el cual introduce un esquema renovado para la Verificación Técnica Vehicular (VTV).
Esta medida apunta a una modernización integral del sistema de inspecciones, flexibilizando los plazos para las unidades más recientes pero endureciendo el control económico mediante un sistema de actualización de costos más dinámico. Aunque la normativa establece un marco nacional, se destaca que las provincias mantienen su autonomía para decidir la adhesión al plan y gestionar sus propios calendarios o modalidades de otorgamiento de turnos.
Uno de los pilares de esta reforma es el beneficio otorgado a los compradores de unidades 0 km, quienes ahora gozarán de un periodo de gracia más extenso antes de su primer control obligatorio. Bajo el nuevo reglamento, la revisión inicial se deberá realizar recién a los cuatro años del patentamiento, a menos que el vehículo alcance previamente los 60.000 kilómetros. Una vez superada esta etapa, la frecuencia se ajusta según la antigüedad: los automóviles que tengan entre cuatro y ocho años deberán presentarse en las plantas verificadoras cada bienio, mientras que aquellos que superen los ocho años o los 80.000 kilómetros deberán continuar con la tradicional inspección de carácter anual.
En el aspecto económico, la normativa introduce un cambio estructural al abandonar los precios estáticos en favor de un sistema basado en “Unidades Fijas”. Este mecanismo permitirá que el valor de la VTV fluctúe de acuerdo con variables externas como el precio de los combustibles, la inflación y los costos operativos de los servicios regulados. Esta transición hacia un esquema de precios variables sugiere una tendencia al alza en los aranceles, cuya definición final quedará supeditada a las decisiones de cada jurisdicción provincial. El objetivo de este ajuste es garantizar la sostenibilidad operativa de los centros de control frente al contexto económico actual.
A pesar de estas flexibilizaciones en los tiempos, las autoridades recordaron que circular sin la oblea vigente sigue representando una infracción grave que conlleva multas económicas, la posible retención del rodado y la prohibición de transitar. La inspección técnica continúa enfocada en verificar elementos críticos de seguridad, tales como el sistema de frenado, la iluminación, el estado de los neumáticos y la suspensión, además de medir los niveles de emisiones contaminantes. Con estos cambios, el sistema de tránsito argentino busca equilibrar la comodidad del usuario con la rigurosidad necesaria para mantener la seguridad vial en todo el territorio nacional.



