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La inversión se cayó 7,6% en el primer semestre

La inversión se cayó 7,6% en el primer semestre
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Durante la primera mitad del año, la formación bruta de capital en Argentina registró un marcado deterioro al experimentar una merma acumulada del 7,6% en comparación con el mismo período del ciclo previo, encadenando en el sexto mes del año su octava baja interanual consecutiva.

De acuerdo con las mediciones privadas de la consultora Orlando Ferreres & Asociados, el indicador cayó un 6,2% en la medición interanual de junio y mostró una retracción del 0,4% en términos mensuales desestacionalizados. Las mayores caídas se detectaron en los equipos durables de producción, con un descenso del 9,5% en la maquinaria nacional y del 12,7% en la importada, siendo el sector de la construcción la única excepción al registrar un leve repunte positivo del 0,4%.

Las estimaciones de los economistas advierten que no se perciben señales sólidas de una reactivación para la segunda mitad del ciclo, coincidiendo en que la implementación del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones resultará insuficiente para dinamizar al conjunto del aparato productivo. Desde la visión de la consultora, aunque podría moderarse el ritmo de caída, el desempeño continuará operando en niveles históricamente bajos. Asimismo, informes de la organización Fundar destacan que la inversión representó apenas el 14,3% del Producto Bruto Interno en el primer trimestre, ubicándose en un mínimo histórico muy lejano del 25% estimado como piso para sostener el crecimiento. En ese mismo lapso inicial, los datos del INDEC confirmaron un retroceso interanual del 11% en la inversión agregada.

El freno en el proceso de acumulación de capital responde a factores estructurales como el estancamiento del consumo, la pérdida del poder adquisitivo, la paralización de la obra pública, la baja en la edificación privada y las tensiones del marco crediticio. Analistas de Misión Productiva sostienen que el dinamismo acotado a sectores primarios como la minería, la energía y el agro no alcanza para traccionar a la industria ni a los servicios generales, lo que deja a la inversión por habitante un 21,8% por debajo de las cifras alcanzadas en el año 2018.

Frente a este escenario, los especialistas señalan que los proyectos orientados bajo el esquema del RIGI enfrentan plazos flexibles e incertidumbre operativa. Adicionalmente, investigaciones del Centro de Estudios de Estado y Sociedad sostienen que los beneficios del régimen están concentrados en actividades extractivas de alto capital que representan una porción pequeña de la inversión total, limitando su capacidad de derrame sobre los proveedores locales. De este modo, la actividad económica actual continúa sostenida principalmente por el balance exportador y el consumo de subsistencia, postergando la renovación del parque de bienes de capital en la mayoría de las empresas nacionales.

 

 

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