Jujuy se ubicó en el centro de un trascendental relevamiento científico nacional que logró compilar la radiografía más completa sobre el patrimonio natural del país.
El trabajo, impulsado tras una convocatoria de la ex Dirección Nacional de Biodiversidad con la mirada puesta en los compromisos ambientales de la agenda 2030, reunió el aporte de más de 50 especialistas pertenecientes a 25 instituciones académicas e institutos del país, incluyendo 15 unidades del CONICET. La investigación permitió caracterizar 55 ecosistemas terrestres, 66 ecosistemas acuáticos continentales y 12 ecosistemas marinos, unificando por primera vez en un único documento y sistema geográfico la información de la biodiversidad terrestre, hídrica y marítima de la Argentina.
Dentro del mapa de la provincia jujeña, el estudio abordó regiones emblemáticas como las selvas de las Yungas, los bosques de montaña, el Chaco húmedo, el Chaco seco, la Prepuna y la Puna, además de sus valiosos cuerpos de agua de altura. Entre los casos analizados resaltan las cuencas endorreicas de la Puna, como la Laguna de los Pozuelos, emplazada a 3600 metros de altitud, y el lago Vilama, ubicado a 4600 metros sobre el nivel del mar. La investigación detalla cómo estas reservas sufren marcadas variaciones según las precipitaciones anuales y presentan concentraciones elevadas de sales y minerales de origen geológico y minero, tales como arsénico, cobre y hierro, mostrando una alta vulnerabilidad ante las alteraciones climáticas.
El especialista Lucas Enrico, uno de los científicos participantes del proyecto, destacó que el trabajo no solo analiza la condición ambiental presente, sino también la distribución potencial que los ecosistemas deberían tener sin la intervención humana. El mapa evidencia transformaciones severas acumuladas en las últimas décadas debido a la urbanización, la deforestación y la expansión agropecuaria, destacando que en regiones como los pastizales pampeanos las modificaciones alcanzan cerca del 70% de la superficie original. En la zona del noroeste argentino, el informe advierte sobre el impacto directo del incremento de las temperaturas en el derretimiento de glaciares y en la paulatina alteración de los ambientes puneños.
Diseñada como una herramienta interactiva mediante un Sistema de Información Geográfica (SIG), esta base de datos estandarizada incorpora fichas detalladas con el estado de conservación, los servicios ecosistémicos, la fauna y flora representativa y las principales amenazas de cada región. Este insumo servirá como punto de partida prioritario tanto para las instituciones educativas como para los organismos gubernamentales al momento de planificar el ordenamiento territorial, establecer políticas de desarrollo sustentable y mitigar las presiones derivadas de la deforestación, los monocultivos y el cambio climático en las próximas generaciones



