Después de 174 días de convivencia Sol Abraham ganó la nueva edición de Gran Hermano Generación Dorada.
La velada de cierre comenzó de forma impactante cuando Santiago del Moro, luciendo un atuendo totalmente blanco en contraste con una corbata negra, dio inicio a la transmisión recitando estrofas de “Ajedrez”, la obra de Jorge Luis Borges, sobre un fondo visual repleto de referencias conceptuales al tablero estratégico.
El suspenso llegó a su punto máximo apenas unos minutos antes de las 23:30 horas, momento en que se leyó la delictiva votación popular que superó la marca histórica de los 30.000.000 de sufragios. Con un estrecho 51,8% contra el 48,2% obtenido por la comediante uruguaya Yipio, Sol Abraham fue proclamada como la gran ganadora de la competencia que en sus inicios albergó a 43 participantes. Tras conocerse el resultado, Sol no pudo contener las lágrimas y celebró con un efusivo grito de “¡jaque mate!”, al despedirse de la casa, coronando así una victoria histórica para una jugadora mujer en el formato tras casi dos décadas. Por su desempeño, la triunfadora obtuvo la suma de $70.000.000 junto con una vivienda prefabricada, en tanto que la subcampeona fue acreedora de $20.000.000 y una unidad habitacional similar.
La salida de las competidoras del recinto reflejó dos estados de ánimo completamente opuestos tras la intensa lucha táctica. Yipio abandonó la vivienda visiblemente sensibilizada y con sensaciones agridulces tras felicitar a su contrincante de forma respetuosa; a su llegada al estudio fue recibida con calidez por el público, excompañeros de varias ediciones y por su pareja, el influencer conocido como Chocolatito, con quien se fundió en un apasionado beso. En contraste, el ingreso de la ganadora al escenario principal se convirtió en un desborde de euforia, marcado por el canto unánime de las tribunas y el clásico “Don’t stop me now” sonando de fondo.
Ya reunida con el presentador y sumergida en una profunda emoción, Sol abrazó a Santiago del Moro sin poder asimilar la hazaña conseguida. La flamante campeona disfrutó de un emotivo reencuentro con su madre y su sobrino, para luego dirigirse directamente hacia el trofeo exhibido en el set, abrazándolo y besándolo con la promesa de que la entrega protocolar formal se realizará en la gala del jueves. De esta manera, el reality show más popular finalizó una temporada marcada por la estrategia, las emociones al límite y un récord masivo de participación por parte del público.



