Un asombroso descubrimiento arqueológico tuvo lugar en las inmediaciones del Coliseo, sobre la colina del Celio, donde una serie de labores destinadas a la estabilización de la Villa Celimontana dejaron al descubierto un inmueble de la época romana que data aproximadamente del siglo II d.C.
La estructura, que ha logrado conservarse en notable estado a lo largo de 2.000 años, cuenta con un total de ocho habitaciones, de las cuales cinco ya han sido objeto de excavación. En el sitio se han preservado vestigios de cubiertas y paredes con acabados pictóricos, así como variados elementos polícromos y pavimentos decorados de gran valor histórico.
Entre los hallazgos más destacados figura un singular mosaico situado en el suelo, cuya temática marina ha capturado por completo la atención de los especialistas. La pieza retrata de manera detallada a un pez, un delfín, una langosta y un cangrejo dispuestas en torno a un recipiente grande provisto de dos asas. De igual forma, los arqueólogos recuperaron fragmentos de un techo ornamentado con vivos tonos azules y rojos agrupados en amplios círculos, aportando una valiosa perspectiva sobre las tendencias estilísticas y el refinamiento ornamental de la época.
El diseño del pavimento ha generado un particular enigma al presentar notables coincidencias con una obra similar encontrada previamente en Ostia, el antiguo puerto de la capital imperial, específicamente dentro de las instalaciones pertenecientes a un destacamento de vigiles. Esta similitud ha llevado a plantear la teoría de que la edificación recién sacada a la luz podría haber formado parte de la Quinta Cohorte de este cuerpo de protección, si bien las autoridades científicas mantienen abierta esta deducción como una simple posibilidad teórica.
Por el momento, los expertos evitan llegar a conclusiones definitivas sobre la naturaleza exacta de la propiedad, ya que el nivel de elegancia decorativa observado también es característico de una domus, o residencia particular de clase alta. Desde la Superintendencia Especial de Roma explicaron que será indispensable realizar análisis minuciosos de la estratigrafía y de los materiales rescatados antes de dictaminar si la estructura funcionó como un cuartel de bomberos o como un hogar privado. De confirmarse el vínculo con los vigiles, el hallazgo podría replantear la comprensión actual sobre la extensión y organización espacial de dicho cuerpo militar en la Roma antigua.



