Los mercados energéticos internacionales experimentaron una jornada de fuerte volatilidad luego de que las cotizaciones del crudo rebasaron el umbral de los US$100 por barril.
Esta alza estuvo impulsada directamente por el recrudecimiento de la confrontación militar entre las fuerzas de Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz. El contrato del crudo Brent para noviembre rozó un pico de US$100,19, ubicándose posteriormente en torno a los US$99,82 con un avance del 1,94%, en tanto que la referencia estadounidense West Texas Intermediate (WTI) para octubre registró un incremento del 1,46% para situarse en US$94,39.
El repunte de las materias primas refleja el temor de los inversores ante posibles desabastecimientos de combustible y presiones inflacionarias a escala global, en el marco de un conflicto bélico que ya cumple siete meses. La escalada reciente incluyó un ataque con proyectiles reivindicado por Teherán contra una instalación militar estadounidense en Jordania, presentado como respuesta a acciones navales previas de Washington en la zona del estrecho. A la par, las autoridades iraníes reportaron ofensivas contra buques petroleros en las proximidades de Kuwait y Bahréin, al tiempo que se difundieron imágenes que confirman severos daños en embarcaciones de la flota iraní tras operaciones de las fuerzas norteamericanas.
Las perturbaciones operativas también se han extendido hacia el mar Rojo y el paso estratégico de Bab al-Mandab, donde facciones hutíes y fuerzas saudíes han cruzado fuego en las inmediaciones de infraestructura petrolera clave. Esta inestabilidad generalizada en las rutas marítimas ha reactivado la preocupación en los mercados financieros globales respecto a una eventual postura más agresiva de los bancos centrales. Las autoridades monetarias monitorean de cerca los costos de la energía de cara a sus próximas decisiones, con especial atención puesta en las definiciones del Banco Central Europeo y en los datos del índice de precios al consumidor que publicará Estados Unidos antes de la revisión de tasas de la Reserva Federal.
Frente a la expectativa de un entorno de tasas elevadas por un período prolongado, los principales parqués bursátiles reaccionaron con cautela y cierres dispares. En Wall Street, las acciones cedieron terreno encabezadas por el Dow Jones, que retrocedió un 1,2% hasta las 52.786,07 unidades, mientras que el FTSE 100 de Londres bajó un 0,1%. Por el contrario, la sesión en Asia mostró cierta resistencia con alzas moderadas en el Nikkei 225 de Tokio (+0,4%) y el índice de Shanghái (+0,2%), impulsados por el desempeño positivo de firmas tecnológicas en la bolsa de Seúl, aunque plazas como la de Hong Kong cerraron en terreno negativo.



